Bestiario

Criaturas, presencias y horrores que acechan en los márgenes del mundo.

Sasabonsam

Origen: África
Su figura está ligada al miedo más antiguo del bosque: aquello que cuelga arriba mientras el caminante mira hacia adelante. En distintas versiones del folclore akan, el Sasabonsam aparece como una criatura arborícola, monstruosa y depredadora, que permanece entre las ramas para lanzarse sobre quien cruza por debajo.

Empusa

Origen: Grecia
Puede presentarse como una figura terrible, como una aparición del camino, como una mujer seductora o como una forma que se transforma ante los ojos de quien la mira. La Empusa pertenece al territorio de lo inestable: aquello que parece humano hasta que algo en su cuerpo revela la mentira.

Tlahuelpuchi o bruja mexicana

Origen: México
Su figura se mueve entre la bruja, el nahual y el vampiro. La tradición la presenta como una persona —con frecuencia mujer— capaz de transformarse en animal, vapor, bruma o presencia luminosa para rondar los hogares mientras todos duermen. A diferencia de otros seres nocturnos, la Tlahuelpuchi no busca al guerrero ni al caminante: busca al niño.

Strix

Origen: Roma
En el imaginario romano, la Strix representa un horror íntimo, pues entra de noche, cuando la casa duerme, y busca aquello que la familia no puede defender del todo: La cuna.
La tradición la presenta como un ave nocturna de mal agüero, vinculada al chillido, la sangre, la brujería y el ataque contra los niños pequeños.

Draugr

Origen: Nórdico
Su horror nace de una idea profundamente funeraria: hay muertos que no descansan porque algo en ellos quedó atado al cuerpo. La codicia, la violencia, el mal carácter, el orgullo o la maldición pueden retener al difunto dentro de su propia carne.

Tengu

Origen: Japón
En la tradición japonesa, el tengu es más que una simple bestia nocturna. Su territorio no es la tumba ni la casa maldita, sino la montaña: ese espacio alto, boscoso y difícil donde el mundo humano empieza a perder autoridad. Allí vive, acecha, enseña o castiga. Por eso su figura no pertenece sólo al miedo al monstruo, sino al miedo a cruzar un límite sagrado sin entenderlo.

Banshee

Origen: Irlanda
No irrumpe como una cazadora ni como una bestia que deba ser vencida. Su horror es más sutil y más antiguo: anuncia. Es la presencia femenina cuyo llanto atraviesa la noche para advertir que alguien está por morir. Por eso su figura no pertenece al terror de la persecución, sino al del presagio.

Nahual

Origen: Mesoamérica/México
No se trata únicamente de una bestia que cambia de forma. El nahual pertenece a una visión más compleja del ser humano, donde la persona puede estar ligada a un animal compañero o poseer la facultad de proyectarse en él, actuar a través de él o compartir con esa criatura una misma sustancia vital.

Strigoi

Origen: Rumania
No es simplemente un vampiro, al menos no en el sentido moderno de la palabra, sino de una presencia más vieja, más íntima y más inquietante. El Strigoi pertenece a esa clase de horrores que no irrumpen desde castillos lejanos, sino desde la propia casa, desde la sangre de la familia, desde la tumba mal cerrada o el muerto que se niega a aceptar su reposo.