Criatura
Penanggalan
En la tradición malaya, el horror de la Penanggalan comienza en el interior del cuerpo humano. De día puede pasar por una mujer común, integrada al orden de la aldea, sin marcas visibles que delaten su naturaleza. Pero al llegar la noche, esa apariencia se rompe. La cabeza se separa del cuerpo y se eleva en la oscuridad, arrastrando tras de sí las vísceras que aún cuelgan, húmedas y vivas, como si el hambre hubiera decidido conservar sólo la parte necesaria para seguir buscando sangre.