Cuento
Número 13
Los criados dejaron caer al suelo las barras de hierro que habían traído y declararon tajantemente que no pensaban arriesgar sus cuellos entrando en aquella guarida del demonio.
El propietario se encontraba miserablemente nervioso e indeciso. Comprendía que, si no afrontaban el peligro, su hotel estaría arruinado, pero tampoco sentía el menor deseo de enfrentarse personalmente con aquello.