Autor

Bram Stoker

Todo lo que este nombre ha dejado en el archivo.

La casa del juez

Allí, sentado en el gran sillón de roble tallado y respaldo alto, estaba el juez con sus ropas de escarlata y armiño, mirándolo vengativamente con sus ojos malignos, y una sonrisa de triunfo en la firme y cruel boca, mientras levantaba con las manos una cofia negra.

El invitado de Drácula

Entonces, de pronto, surgió al trote desde más allá de los árboles una tropa de jinetes con antorchas. El lobo se alzó de mi pecho y corrió hacia el cementerio. Vi a uno de los jinetes —soldados, por sus gorras y sus largas capas militares— alzar la carabina y apuntar. Un compañero le levantó el brazo de un golpe, y oí silbar la bala sobre mi cabeza.