Crónica negra

Crímenes reales, expedientes criminales y casos donde la oscuridad tuvo rostro humano.

Jack el Destripador: terror de Whitechapel

La policía de Londres relacionó cinco asesinatos con una misma mano: Mary Ann “Polly” Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly, muertas entre agosto y noviembre de 1888 en el East End londinense. El asesino nunca fue identificado. La historia lo recordaría con un nombre nacido entre cartas, prensa y terror urbano: Jack el Destripador.

Gilles de Rais: el mariscal convertido en ogro

Antes de convertirse en una de las figuras más oscuras de la crónica criminal europea, Gilles de Rais fue un noble poderoso, heredero de grandes dominios y mariscal de Francia. Su biografía parece, al principio, la de un personaje destinado a la gloria medieval: señor de castillos, hombre de armas, combatiente en la Guerra de los Cien Años y compañero de campaña en el entorno de Juana de Arco. Britannica lo identifica como barón bretón, mariscal de Francia y hombre de enorme riqueza cuya carrera terminó en un célebre proceso por satanismo, rapto y asesinato infantil.

Peter Kürten: El Vampiro de Düsseldorf

Entre febrero y noviembre de 1929, Düsseldorf quedó atrapada en una secuencia de ataques que desbordó a la policía y a la prensa. El caso se volvió uno de los más famosos de la República de Weimar. Una fuente cultural de Düsseldorf resume ese periodo como una serie de ocho asesinatos y más de veinte ataques cometidos en la ciudad durante 1929, lo que convirtió a Kürten en uno de los criminales más conocidos de su tiempo.

Elizabeth Báthory: la condesa detrás de la sangre

Elizabeth Báthory nació dentro de una de las familias nobles más poderosas del Reino de Hungría. Su linaje estaba vinculado con Transilvania y con la alta política de Europa central; incluso uno de sus parientes, Esteban Báthory, fue rey de Polonia. ¿Fue una asesina protegida durante años por su rango, o una mujer poderosa destruida por enemigos que buscaban sus tierras?

H. H. Holmes: el asesino detrás del castillo

Antes de convertirse en una figura casi mítica del crimen estadounidense, H. H. Holmes fue Herman Webster Mudgett: un hombre formado en medicina, hábil para el engaño y obsesionado con convertir cada relación humana en una oportunidad de fraude.