Cuento
¿Qué era aquello? Un misterio
¡No vi nada! Sí; yo tenía un brazo firmemente ceñido en torno a una forma corpórea, jadeante y palpitante; mi otra mano oprimía con todas sus fuerzas una garganta tan cálida y, al parecer, tan carnosa como la mía; y, sin embargo, con aquella sustancia viva entre mis brazos, con su cuerpo pegado al mío, y todo ello bajo el resplandor brillante de un gran chorro de gas, ¡no veía absolutamente nada!