Autor

Ambrose Bierce

Todo lo que este nombre ha dejado en el archivo.

Una noche de verano

El hecho de que Henry Armstrong hubiera sido enterrado no le parecía una prueba de que estuviera muerto: siempre había sido un hombre difícil de convencer. Que realmente estaba enterrado, sin embargo, era algo que el testimonio de sus sentidos lo obligaba a admitir.

La cosa maldita

El testigo Harker se dirigió a la ventana abierta y se inclinó sobre el alféizar, desfallecido y con náusea. Dejando caer el pañuelo sobre el cuello del muerto, el forense fue hasta un rincón de la habitación y, de un montón de ropa, fue sacando una prenda tras otra, sosteniéndola un instante para que la inspeccionaran. Todas estaban desgarradas y tiesas de sangre.