Cuento
La ventana tapiada
Un día encontraron a Murlock muerto en su cabaña. No eran aquel tiempo ni aquel lugar propicios para médicos forenses y periódicos, y supongo que se decidió que había muerto por causas naturales; de no haber sido así, seguramente me lo habrían contado y yo lo recordaría. Sólo sé que, obedeciendo quizá a cierta idea de lo que era apropiado, enterraron el cuerpo cerca de la cabaña, junto a la tumba de su esposa, que había muerto tantos años antes que la tradición local apenas conservaba un vestigio de su existencia.