Cuento
La litera superior
Los ojos, blancos y muertos, parecían mirarme fijamente desde la penumbra; alrededor de él se alzaba el hedor pútrido del mar rancio, su pelo brillante colgaba en asquerosos bucles mojados sobre el rostro muerto.
Un sitio para quienes la noche no termina al amanecer.
Relatos donde la penumbra siempre sabe tu nombre.
Cuento
Los ojos, blancos y muertos, parecían mirarme fijamente desde la penumbra; alrededor de él se alzaba el hedor pútrido del mar rancio, su pelo brillante colgaba en asquerosos bucles mojados sobre el rostro muerto.